Muere otra persona sin hogar en Barcelona

Muere otra persona sin hogar en Barcelona
Foto | Fundació Arrels
La muerte de una persona sin hogar en Barcelona eleva a cinco el número de fallecidos por el frío en las últimas semanas en esta ciudad. A estas pérdidas se suma la de otra persona en situación de calle en Badalona el pasado martes.

Un hombre sin hogar fue hallado sin vida este miércoles de madrugada en plena vía pública en Barcelona. Según los Mossos d’Esquadra, el cuerpo fue encontrado en la plaza del Poeta Boscà a las 23 horas sin indicios de criminalidad.

La Fundación Arrels identificó a la víctima como Eusebio, de 57 años, quien solía transitar por el barrio de Les Corts y había recibido asistencia en alguna ocasión.

“Su pérdida se produce en estos días de frío intenso y se suma a la de otras personas que vivían en la calle y han muerto en las últimas semanas”, lamentó Arrels, que contabiliza cinco fallecimientos en Barcelona en las últimas cinco semanas. A estos se añade el registrado el domingo en Badalona, donde otro hombre sin hogar fue hallado sin vida, supuestamente víctima de las bajas temperaturas.

El Ayuntamiento de Barcelona había anunciado la activación de su operación frío, en fase de alerta, con 200 plazas para personas sin hogar. Sin embargo, la ciudad cuenta con unas 2.000 personas viviendo en la calle, según Arrels.

La Fundación Arrels ha informado justo hoy de que en 2025 atendió a un total de 3.337 personas en situación de sinhogarismo en Barcelona, lo que supone un incremento del 3% respecto al año anterior (108 personas más). Este aumento, advierte la entidad, refleja no solo un esfuerzo sostenido en la atención, sino también el crecimiento de esta realidad en la ciudad.

Su intervención facilita el acceso a espacios de protección y servicios básicos en su centro abierto, orientación sobre recursos públicos y privados, alojamiento temporal y actividades en el taller ocupacional, entre otras.

Muerte en Badalona

En Badalona, Jaume Ventura, de Justicia i Pau y miembro de la red Badalona Acull, recibió la llamada de alerta sobre la presencia de una persona durmiendo en un aparcamiento.

“Es necesario un cambio estructural en la atención a personas vulnerables, más si llevan mucho tiempo viviendo en la calle”, afirma Ventura, que denuncia la falta de dispositivos adecuados en una ciudad de 200.000 habitantes.

Las entidades sociales critican la improvisación y la falta de coordinación. “No puede ser que solo se utilicen la mitad de las pocas plazas que ofrecen. Significa que no se están haciendo las cosas bien”, añade Ventura. También reclama apoyo psicológico: “No vale con decir ‘estuvimos allí, pero hicimos caso omiso’, porque no aceptaron nuestra ayuda”.

Las personas que llevan un tiempo prolongado viviendo y durmiendo en las calles suelen desarrollar gran desconfianza hacia los demás y un rechazo a convivir en espacios colectivos.

Diversas organizaciones sociales habían expresado su temor a que el desalojo del Instituto B9, en el que llegaron a residir unas 400 personas, pese a sus pésimas condiciones estructurales, incrementara el número de personas en exclusión residencial expuestas a las bajas temperaturas.

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El director de Cáritas Barcelona, Eduard Sala, ya advirtió que la muerte de personas que duermen en la calle durante las noches de invierno “no es algo anecdótico, sino habitual”. Eso sí, destaca que la situación entre quienes viven en situación de calle de forma crónica y las desalojadas no es del todo equiparable, aunque ambos casos son manifestaciones diversas del problema de acceso a la vivienda

Sala confirma que el polideportivo La Colina abrió con 20 plazas este domingo, pero la primera noche nadie acudió y la segunda solo recibió a ocho personas, cinco de ellas trasladadas por voluntarios. “Si no se comunica debidamente la disponibilidad de estos espacios y no se facilita el transporte, la operación frío no va a llegar a quienes lo necesitan”, señala.

La Cruz Roja ha activado un dispositivo especial en una veintena de municipios y ha atendido a casi 300 personas, de las cuales 106 han quedado acogidas en espacios habilitados.

Las entidades insisten en que no basta con abrir pabellones: “Hay que enfocar el asunto de otra manera y evitar caer en la aporofobia, en el desprecio a las personas más vulnerables”, concluye Ventura.

La Fundación Arrels propone abrir espacios de baja exigencia en todos los distritos de la ciudad, es decir, lugares donde no se requiera ningún tipo de documento identificativo para acceder. Esta medida busca contrarrestar políticas como las del Ayuntamiento de Vic, que dificultan deliberadamente los procesos de empadronamiento, o las de Martorell, donde se sanciona a personas que rellenan botellas en fuentes públicas.

“En un mundo ideal no harían falta estos centros porque, como establece la ley, toda persona que pueda demostrar que vive en un municipio debería estar empadronada”, subraya Fernández.

Además, la entidad reclama planificar soluciones habitacionales específicas para quienes viven en la calle y modificar la normativa de la Mesa de Emergencias Sociales de Barcelona, de manera que las personas sin hogar puedan acceder a una vivienda a través de este canal.

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