El obispo de Córdoba “en un día muy triste” destaca la solidaridad del pueblo de Adamuz y ofrece acompañamiento espiritual

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, se ha desplazado la mañana de este lunes, 19 de enero, hasta Adamuz para expresar la “solidaridad de la iglesia local y de la diócesis”, con las familias y allegados, especialmente con quienes han perdido a sus seres queridos.
En la tarde del mismo domingo, el responsable de la diócesis ya había ofrecido, a los damnificados por el trágico accidente ferroviario, “nuestras personas y recursos para apoyar en la medida de lo posible”
Durante su estancia en Adamuz, visitó el pabellón municipal y el hogar del pensionista, donde los familiares están siendo atendidos por los servicios sanitarios de emergencia y Cruz Roja, además de la parroquia de la localidad, que ha abierto sus instalaciones para ofrecer calor, víveres y acompañamiento.
“Es un día muy triste para todos nosotros”, ha confesado el obispo. No obstante, se ha aferrado a la solidaridad que se ha despertado en el pueblo y en la ciudad, como lo único positivo en este grave acontecimiento
Ha resaltado también la gran labor de los servicios sanitarios que han pasado toda la noche al cuidado de las personas heridas.
A la respuesta médica, social y psicológica que están tratando de prestar las administraciones públicas y entidades voluntarias, la Iglesia ofrece acompañamiento espiritual para quien pueda precisarlo.
“En estas situaciones hace falta sentir confianza y fe que nos ayude a ponernos en pie y seguir caminando”, ha dicho el obispo Fernández.
El titular de la Diócesis ha explicado que los sacerdotes que atienden la capellanía del Hospital Reina Sofía han estado y seguirán estando a disposición de las víctimas y sus familiares.
Jesús Fernández ha mostrado su deseo de una pronta recuperación para los heridos y que estos puedan volver pronto a sus casas.
Por su parte, el párroco de San Andrés Apóstol, Rafal Prados, ha puesto sus locales, víveres, el voluntariado y los servicios de Cáritas a disposición de los equipos de emergencia.
Este sacerdote ha relatado que se encontró con “familiares buscando entre los heridos, donde el nerviosismo era latente al mismo tiempo que el asombro de no creerse lo que estaba pasando”, lo que sin duda le ha dejado una fuerte huella.
Prados ha dado las gracias a los vecinos de Adamuz, que se han volcado para remedir, dentro de lo humanamente posible, las necesidades de las personas afectadas.
“La solidaridad que se ha despertado en el pueblo y en la ciudad, especialmente los sanitarios que han estado toda la noche atendiendo a los heridos y a sus familiares es lo único positivo en este grave acontecimiento”, ha declarado Prados.
“La gente del pueblo trajo mantas, comida, agua, calefactores, leche y café caliente, por si tenían que pasar la noche aquí”, ha descrito el párroco.
“Era angustioso ver cómo había que pedir con urgencia ambulancias porque la gente desfallecía. Los que estaban mejor de salud, fueron llevados por autobuses poco a poco a las tres de la mañana y otros, como dos chicas de Toledo, llegaron sus madres a por ellas, abrazadas entre el dolor, fue un momento que se te ponía los pelos de punta”, ha relatado.
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Suma tu donación y ayúdanos a seguir construyendo, día a día, esta mirada

Redactor jefe de Noticias Obreras



