Se mantiene abierto el debate sobre la subida del SMI para 2026, sin propuesta aún sobre la mesa

Se mantiene abierto el debate sobre la subida del SMI para 2026, sin propuesta aún sobre la mesa
Los sindicatos condicionan cualquier acuerdo sobre el SMI a garantizar que alcance el 60% del salario medio neto y llegue íntegramente a los bolsillos de las personas trabajadoras

La mesa de diálogo social celebrada este martes por la tarde para abordar la actualización del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026 se cerró sin una propuesta concreta por parte del Gobierno. El Ministerio de Trabajo y Economía Social optó por un primer encuentro de carácter explicativo, centrado en trasladar a sindicatos y patronal el contenido y la metodología del informe del comité de expertos, y se comprometió a presentar una propuesta en una próxima reunión –antes de que acabe el año– con el objetivo de alcanzar un acuerdo en el marco del diálogo social.

Según fuentes del departamento que dirige Yolanda Díaz, la reunión sirvió para “poner el informe sobre la mesa” y explicar cómo se han elaborado los distintos escenarios planteados por los expertos. Tras esta toma de contacto, el Ejecutivo formulará una primera propuesta de subida del SMI para 2026, una vez calibrados los márgenes de negociación existentes entre las posiciones sindicales y empresariales.

La horquilla del informe y la tributación, en el centro del debate

El informe del comité de expertos y expertas plantea dos escenarios de incremento del salario mínimo, en una horquilla que va del 3,1% al 4,7%, en función de si las rentas más bajas tributan o no en el IRPF. Precisamente esta cuestión, aún no resuelta, volvió a sobrevolar la reunión y condiciona de manera decisiva la concreción de cifras.

Desde Comisiones Obreras, su secretario confederal de Acción Sindical y Transiciones Estratégicas, Javier Pacheco, reconoció que los sindicatos acudían a la cita esperando conocer ya la posición del Gobierno. “Esperábamos una reunión donde el Gobierno trasladase su posición después de conocer el informe de los expertos”, explicó. Sin embargo, Trabajo les comunicó que prefería “conocer primero los márgenes de negociación” existentes entre las propuestas sindicales y las de la patronal antes de fijar una cifra.

Pacheco subrayó que, en ese contexto, se abrió un debate en el seno de la reunión en el que los sindicatos manifestaron su disposición a explorar “cifras que van más allá de la propuesta inicialmente sindical”, siempre que se garantice el principio irrenunciable deque las personas perceptoras del SMI cobren “el 60% del salario medio neto de manera íntegra en sus bolsillos”.

Compensación y absorción: una línea roja sindical

Uno de los elementos que más peso adquirió en el debate fue la necesidad de modificar las reglas de compensación y absorción, un mecanismo que permite a las empresas neutralizar la subida del SMI mediante complementos salariales ya existentes. Para CCOO, este aspecto debe ir necesariamente ligado al acuerdo sobre la cuantía.

“Los efectos de la tributación los tendrá que dirimir el Gobierno de la nación”, señaló Pacheco, pero añadió que es igualmente imprescindible cambiar las reglas de compensación y absorción “para poder garantizar que los incrementos pactados en esta mesa llegan al conjunto de los bolsillos de las trabajadoras y los trabajadores”. En su opinión, subida de esta renta salarial mínima y reforma normativa deben formar parte de un mismo acuerdo, aunque requieran distintos ritmos de tramitación.

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El dirigente sindical explicó que esta doble vía obligaría a activar dos reales decretos: uno, de tramitación rápida, para actualizar cuanto antes el salario mínimo y que la subida se refleje en las nóminas; y otro, con un procedimiento más largo, para introducir cambios estructurales, como la modificación de la compensación y absorción, la incorporación de un observatorio de márgenes empresariales o el encaje normativo del papel del comité de expertos, tal como sugiere la directiva europea de salarios mínimos.

La subida llegue “a todos los salarios”

En la misma línea se expresó el vicesecretario general de UGT, Fernando Luján, quien insistió en que la subida del SMI no puede quedar neutralizada por pluses y complementos. “Cuando se produce una subida, esta subida ha de alcanzar a todos los salarios”, afirmó, advirtiendo de que existen “salarios humildes, muy cercanos al salario mínimo que, en función de que opera la compensación y absorción, no se actualizan, no suben, y por lo tanto, pierden poder adquisitivo”.

Para este sindicato, la transposición de la directiva europea de salarios mínimos ofrece una oportunidad clara para afrontar este problema de fondo en España y garantizar que las actualizaciones salariales sean reales y efectivas. Luján también puso el foco en la falta de definición sobre la tributación del SMI y apuntó directamente al Ministerio de Hacienda como el actor clave para desbloquear la situación. A su juicio, esta indefinición es la que está impidiendo, a día de hoy, concretar cifras.

Críticas a la patronal y calendario abierto

Ambas organizaciones sindicales coincidieron en señalar las dificultades para alcanzar un acuerdo con las organizaciones empresariales. Luján fue especialmente crítico al afirmar que la patronal “no tiene ningún interés en llegar a un acuerdo sobre ninguna de las materias del diálogo social” y expresó su deseo de que recupere “el espíritu del diálogo social, de la negociación, del acuerdo y de la disputa sana, pero en la búsqueda de llegar a un acuerdo”.

Por el momento, el Gobierno no ha fijado fecha para la próxima reunión, aunque desde Trabajo se apunta a la necesidad de actuar con celeridad para que, en caso de acuerdo, la actualización del salario mínimo pueda aplicarse lo antes posible.

La negociación entra en una fase final, con los sindicatos marcando líneas rojas claras y el Ejecutivo llamado a mover ficha, tanto en la cuantía del SMI como en los cambios normativos que permitan que la subida cumpla realmente su función social y redistributiva.