El empleo en la sociedad de riesgo

A pesar de la mejora del empleo, nuestro país se encamina hacia una sociedad en la que un revés condena a las personas a la exclusión. En este Tema del Mes, el sociólogo, Raúl Flores, analiza las dificultades para la integración social de parte de la población de España y propone acciones públicas para mejorar la cohesión social.
La última investigación que hemos desarrollado y publicado recientemente en la Fundación FOESSA analiza la evolución de nuestra sociedad hacia un modelo de integración precaria y describe el paulatino avance hacia la sociedad del riesgo.
Aunque existen diversas dimensiones de la sociedad y de la vida que están relacionadas con este cambio social, conviene comenzar esta reflexión con la importante cuestión del empleo, de su evolución reciente, de su capacidad para actuar como factor de integración social, su contribución a la integración más o menos precaria, y la importante interrelación que necesariamente tiene con otras dimensiones, como pueden ser la vivienda, la educación, la salud, etc.
Es preciso observar la economía, como marco de desarrollo del empleo y de la capacidad adquisitiva de la población. Nos encontramos en un momento de evolución positiva del PIB, gracias al consumo y las exportaciones, una tendencia de crecimiento que continúa desde el año pasado y que genera expectativas optimistas de cara al futuro.
Sin embargo, el aumento del consumo y de las exportaciones no se ha traducido en mejoras equitativas en todos los grupos poblacionales, por su desigual impacto en los distintos sectores de la economía y porque el incremento en los precios de algunos bienes de consumo básico sigue afectando a las familias, especialmente a aquellas con menores ingresos, que tienen que hacer un esfuerzo mayor para afrontar ciertos gastos básicos, lo que amplía, en última instancia, la brecha entre distintos grupos socioeconómicos.
Un mercado de trabajo en recuperación con sombras
La evolución descrita de la economía se ha trasladado al ámbito del empleo generando un volumen de empleo apreciable, con una reducción de la tasa de desempleo. Esta dinámica se ha dado, además, en un contexto de crecimiento de la población activa motivado, fundamentalmente, por personas trabajadoras migrantes.
Al incremento de la población activa, le ha seguido una elevada creación de empleo, que ha provocado un descenso de la tasa de desempleo con datos a mitad de 2024 similares a los observados justo antes de la crisis financiera de 2008.
Sin embargo, esta evolución positiva, no puede ocultar que nuestra tasa de desempleo sigue siendo elevada en comparación con los países de nuestro entorno y esta tendencia tan constante alude al posible carácter estructural de una parte del desempleo.
Este tipo de paro no solo es preocupante por su difícil reducción y el consecuente impacto sobre las condiciones de vida de las personas y familias que lo sufren, sino que supone, además, una restricción al potencial de crecimiento a medio y largo plazo de la economía española, con efectos también negativos sobre los proyectos vitales personales y familiares, en especial de las personas más vulnerables.
Un mercado de trabajo cada vez más dual
Junto a la constatación del aumento del empleo, del número de personas ocupadas y de la población activa, también observamos la cronificación de un mercado de trabajo dual. La dualidad de nuestro mercado de trabajo es una dinámica que arrastramos desde hace décadas y constituye una importante dificultad para el desarrollo de nuestro mercado laboral y para el avance en la mejora de las condiciones de vida de una parte de la población trabajadora.
La dualidad se refiere a las distintas condiciones laborales asociadas al contrato que vincula a los trabajadores y a las trabajadoras con el empleador o con la actividad económica. De esta manera, los empleos se pueden dividir en aquellos con capacidad de integración social y económica y los que carecen de esta capacidad y, por tanto, no facilitan el acceso a las condiciones de vida adecuadas.
Por tanto, confirmamos un incremento del empleo, pero también observamos como el empleo creado ha sido dual: de un lado, se ha creado empleo formal, estable y con potencial integrador y, al mismo tiempo, se han creado empleos en sectores con una alta parcialidad y una baja remuneración y estabilidad. Es en estos empleos de baja calidad en los que más fácilmente encuentran una oportunidad las personas más vulnerables, entre las que destacan las personas migrantes y son precisamente estos empleos lo que dificultan aún más la integración social y económica.
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Secretario técnico de la Fundación FOESSA
Licenciado en Sociología, Universidad Complutense de Madrid



