El camino para resistir y vencer

Acordar compromisos para abandonar los combustibles fósiles y efectuar una transición energética justa eran los objetivos de la COP30 clausurada hace unos días en Belém (Brasil), pero el documento final, con la oposición de decenas de países que lo consideran insuficiente y decepcionante, no da apenas pasos en este sentido.
Noticias Obreras ha ido dando cumplida cuenta de la COP, así que me centro en otros menesteres. No sin apuntar un par de cosillas tan «triviales» como iluminadoras:
1. El reciente informe de Oxfam Intermón El saqueo climático: cómo unos pocos poderosos están llevando al mundo al desastre pone cifras al hecho de que los responsables de que el planeta se avoque al colapso son los potentados, pero quienes pagan el precio son los más vulnerables: el 0,1% más rico produce más contaminación por carbono en un solo día que alguien del 50% más pobre durante un año. Tal vez es tiempo de tener Cómo los ricos saquean el planeta y cómo impedírselo (Garbuix Books, 2025) como libro de cabecera.
2. En esta Cumbre del clima –como en las anteriores– el número de lobistas ha sido dos tercios superior al de las delegaciones de los diez países más vulnerables al cambio climático, lo que tal vez explique la primera «cosilla».
Pero eso no es todo. En Brasil se dieron cita también iniciativas populares que establecen alianzas amplias entre organizaciones sociales, políticas y sindicales que rechazan este modelo depredador y su correspondiente maquillaje verde.
Pueblos Contra el Extractivismo, del que forman parte más de 30 organizaciones articula «una respuesta internacionalista frente a un modelo extractivista exacerbado por las demandas de una transición verde y digital». Denuncia que, bajo el discurso de la transición energética y el desarrollo sostenible, se profundiza una carrera por materiales críticos (litio, cobalto, níquel, entre otros) que acelera la expansión de fronteras de sacrificio y refuerza la dependencia. «Bajo esta situación –subrayan– es evidente que no es posible la justicia climática para quienes, históricamente, han soportado los peores efectos del sistema capitalista: pueblos indígenas, campesinos y poblaciones rurales».
La Cumbre de los Pueblos reunió a más de 400 movimientos sociales y cerca de 15 mil participantes, con debates y reivindicaciones centradas en la agenda climática y en paralelo a la COP30. «En paralelo» (líneas que se encuentran en el infinito) es bastante descriptivo. Se culminaba así un camino iniciado en 2023 en la COP28 (Dubai), en el que han participado más de 70.000 personas de movimientos locales, nacionales e internacionales de pueblos originarios y tradicionales, que «nos hemos comprometido a construir un mundo justo y democrático, con bienestar para todos y todas. Somos unidad en la diversidad».
Su declaración final es una completa lista de propuestas. «Nuestra principal tarea política es la organización de los pueblos de todos los países y continentes. (…) Es hora de avanzar de forma más organizada, independiente y unificada, para aumentar nuestra conciencia, fuerza y combatividad. Este es el camino para resistir y vencer», concluyen. •

Periodista.
Autora del libro Maneras de vivir Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, está cambiando el mundo (Ediciones HOAC, 2024)



