El Comercio Justo pide más apoyo público y consumo responsable tras haber aumentado un 3%

Aunque el Comercio Justo ha experimentado un crecimiento notable en su facturación, su peso en las decisiones de compra de la ciudadanía y de la Administración sigue muy por debajo del de otros países europeos, como Francia, donde el gasto medio por habitante alcanza los 30 euros, frente a los 3,20 euros en España.
El sector del Comercio Justo en España cerró 2024 con una facturación cercana a 158 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 3% respecto al año anterior, según el informe anual presentado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ).
En los últimos años, este modelo alternativo de consumo ha recuperado la fuerza que había perdido tras la pandemia, debido al crecimiento de las importadoras de la entidad y las ventas de productos con sello Fairtrade por parte de empresas.
La coordinadora advierte que el ritmo sigue siendo insuficiente frente a otros países europeos, como Francia, donde el gasto medio por habitante alcanza los 30 euros, frente a los 3,20 euros en España.
El mercado de Comercio Justo de nuestro país se abastece de la producción de 138 cooperativas y organizaciones de 48 países de América Latina, África y Asia (15, 20 y 13 países productores, respectivamente). Además, más de 13 organizaciones diferentes de 5 países de Europa (incluyendo al Estado español) comercializan productos de Comercio Justo.
La alimentación continúa siendo el motor del sector
América Latina continúa siendo en 2024 el principal origen de los productos comercializados con hasta 62 organizaciones que representan casi la mitad del total de productoras (47,73%), seguida por Asia con 38 organizaciones (28,79%) y África con 31 organizaciones (23,48%).
El país con el que nuestro mercado establece un mayor volumen comercial es Ecuador, con un volumen de casi 1,108 millones de euros, seguido de Perú con 1,004 millones de euros y de Uganda, que se queda en algo más 650.000 euros.
La alimentación continúa siendo el motor del sector, representando casi el 96% de las ventas, con el cacao como producto estrella (68,7%), seguido del café (14,8%) y el grupo de azúcar y dulces (7,8%). Las ventas de textil y artesanía se mantienen en torno al 4%, mientras que cosmética y otros artículos apenas suponen un 0,3%.
En cuanto a los canales de distribución, los supermercados y grandes superficies concentran más del 80% de las ventas, seguidos por la hostelería (11,97%) y las tiendas especializadas, que aunque representan menos del 5%, son clave para la sensibilización y educación en consumo responsable.
Insuficientes políticas públicas
Por ello, la coordinadora insiste en la necesidad de integrar el Comercio Justo en las políticas públicas, dada su contribución a la transición socioecológica justa, aprovechando la tramitación de la Ley Integral de Economía Social y el proyecto de Ley de Consumo Sostenible.
Además de su dimensión comercial, el Comercio Justo mantiene una fuerte labor educativa: en 2024 se realizaron cerca de 500 actividades con más de 30.000 participantes, especialmente en centros educativos, para promover una conciencia crítica frente a las desigualdades y el cambio climático
La organización destaca el potencial para extender «prácticas de consumo más equitativas y respetuosas con el medio ambiente» y recuerda su compromiso con el Comercio Justo Local, en sintonía con las iniciativas desarrolladas en Francia, Italia o Alemania, como vía para promover modelos económicos coherentes con la transición socioecológica justa en el Norte global, mediante la transposición del modelo de Comercio Justo a las cadenas agroalimentarias estatales.

Redactor jefe de Noticias Obreras



