El colectivo Berpiztu de Bilbao invita a «revisar estructuras, abrir procesos y generar cambios reales» en la Iglesia

El colectivo Berpiztu de Bilbao invita a «revisar estructuras, abrir procesos y generar cambios reales» en la Iglesia
FOTO | ©synod.va/Lagarica
El colectivo Berpiztu se reunió este miércoles en el barrio bilbaíno de Ibarrekolanda para profundizar en el Documento final del Sínodo mundial y discernir cómo aterrizar sus propuestas en la realidad local.

Al encuentro asistieron a título individual unas treinta personas de forma presencial y una veintena más conectada online, entre ellas la teóloga Mari José Arana, relacionadas con ADSIS, Betania, CVX, la Hermanad Obrera de Acción Católica (HOAC), Ítaca y otras comunidades, con la intención de abordar el proceso sinodal abierto en la diócesis de Bizkaia.

La sesión comenzó con una oración de Thomas Merton, releída en clave comunitaria, que invitó a reconocer la incertidumbre del camino y la confianza en que «el deseo de agradar a Dios ya es un modo de caminar juntas y juntos».

El grupo cristiano Resucitar (o «renacer», «berpiztu» en euskera) quiere ir más allá del marco metodológico y temporal del actual proceso sinocal en la diócesis, por lo que este encuentro sirvió para tratar de aterrizar el documento vaticano en la realidad diocesana.

La estructura diocesana se han impartido unas sesiones de formación para facilitadores y se espera que en breve se formen grupos sinodales, fundamentalmente en torno a las parroquias y unidades pastorales.

Entre febrero y marzo, la curia convocará tres reuniones entre las seis vicarías para elaborar las síntesis que luego se presentarán en un encuentro no vinculante con el que se pondrá fin a esta nueva fase del proceso sinodal.

«Queremos tomarnos en serio qué tipo de Iglesia queremos y pensamos que es necesaria en este tiempo», explica uno de los integrantes del Berpiztu y militante de la HOAC de Bilbao, Javier Madrazo.

Ante la tentación de pensar que no hay mucho margen para la participación y la implicación, tal y como se ha diseñado el proceso, han optado por aprovechar la oportunidad y no dejar pasar muchas de las propuestas que contiene el propio documento final del sínodo de los obispos.

«Hay gente que ya ha tirado la toalla, pero otras ven que es tiempo de sembrar y de hacer lo que cada cual cree que debe hacer», comenta Madrazo.

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De hecho, Berpiztu ha tratado de darle una lectura «más implicativa» al documento vaticano y al mismo resumen de trabajo diocesano, en el que recogen pasos concretos para favorecer la participación de todo el Pueblo de Dios y la acción evangelizadora de la Iglesia de Bizkaia, desde la creatividad pastoral y libertad evangélica.

Este colectivo apuesta por celebrar una Asamblea Diocesana, al estilo de la de 1983, con un carácter marcadamente participativo y decisorio que vaya más allá de recoger orientaciones y comentarios generales.

Igualmente, defiende el nombramiento de personas laicas y de la vida consagrada dentro del gobierno diocesano, muy especialmente, como representantes episcopales al frente de las vicarías o territoriales.

Desde este punto de vista, el Sínodo «solo tendrá sentido si nos ayuda a mirar de nuevo la Iglesia que somos, revisar estructuras, abrir procesos y generar cambios reales».

Síntesis de las propuestas de Berpiztu Kristau Taldea

  • Promover comunidades vivas a partir de “rescoldos parroquiales”.
  • Repensar el ministerio ordenado desde la matriz bautismal.
  • Revalorizar el diaconado y el ministerio de la caridad y justicia.
  • Renovar el episcopado con liderazgo proactivo y evaluaciones periódicas.
  • Replantear el papel de laicos con encomienda pastoral, pudiendo ser nombrados delegados territoriales.
  • Consejos parroquiales y diocesanos con capacidad deliberativa y vinculante.
  • Mayor intervención del Pueblo de Dios en la elección de obispos.
  • Establecer Asambleas Diocesanas periódicas.
  • Crear la Conferencia Episcopal Vasca.
  • Asumir la “fase de implementación” del Sínodo con creatividad y corresponsabilidad.