El obispo de Córdoba señala que el cuidado del planeta es una cuestión de “justicia social” y “exigencia teológica”

El obispo de Córdoba señala que el cuidado del planeta es una cuestión de “justicia social” y “exigencia teológica”
El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha llamado a cuidar la creación como “una exigencia teológica” y ha denunciado males como la deforestación, la contaminación y el cambio climático. Con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, ha reclamado reconocer la deuda ecológica de los países ricos y avanzar hacia una nueva solidaridad

El obispo de Córdoba y miembro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, Jesús Fernández, ha lamentado que “nuestro planeta sufre males como la deforestación, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la acumulación de basuras, la escasez de agua”, y la ciudadanía tiene que “ser coherentes con esta responsabilidad”, que “no es sólo cuestión de justicia social, económica y antropológica, sino también una exigencia teológica, ya que todo ha sido creado y redimido en Jesucristo”.

Así lo ha expresado Fernández este viernes en una carta pública con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, en la que ha expresado que “el cuidado de la creación se convierte en una cuestión de fe y de humanidad, responde al designio de Dios y favorece la salud individual, la armonía y el bienestar social”.

En este contexto, el obispo ha explicado que, bajo el lema propuesto por el papa Francisco “Semillas de paz y esperanza“, se realiza el 1 de septiembre la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, celebración que tiene lugar en el décimo aniversario de la publicación de la encíclica Laudato si’ y de la institución de esta jornada.

Todo ello coincide, además, con el Jubileo de la Esperanza, “una esperanza herida a causa del profundo dolor causado por las trágicas consecuencias de los incendios sufridos recientemente en nuestro país”, ha afirmado Fernández, quien ha añadido que, “como nos recuerda el papa León en el mensaje escrito con este motivo, la víspera de la Pasión, Jesús se comparó con una semilla, concretamente con el grano de trigo que debe morir para dar fruto”.

“Desgraciadamente, nuestro planeta sufre males como la deforestación, la contaminación, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la acumulación de basuras y la escasez de agua. El cambio climático, manifiesto en la subida de las temperaturas, trae también penosas consecuencias”, como es “el aumento y la agresividad de los incendios”, siendo la “raíz de todos estos males” “la injusticia, las desigualdades y la codicia”, entre otras, ha asegurado el obispo.

Fernández ha remarcado que, “como dice el Papa actual, estas diversas heridas son consecuencia del pecado” que, por otra parte, “afectan sobre todo a los más pobres, a los marginados, a los excluidos. Este no es el mundo soñado por Dios cuando nos creó a su imagen. La Biblia no promueve el dominio despótico de lo creado, sino el labrado y el cuidado del jardín del mundo”.

También puedes leer —  El calor extremo amenaza la salud de millones de personas trabajadoras

Deuda ecológica

Por otro lado, en su carta, se ha referido al mensaje de los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social que, según ha detallado, “apunta a la deuda ecológica como una de las manifestaciones de la ruptura de la armonía en las relaciones del hombre con la naturaleza y con Dios”, por lo que es “urgente reconocer” que “los países más industrializados han sido responsables de la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero, la contaminación y la pérdida de biodiversidad”, pues han construido “su prosperidad explotando los recursos naturales de los países en desarrollo”.

Igualmente, “esta deuda ecológica está ligada a la deuda financiera, lo que hace que muchos países africanos tengan que gastar más en el pago de la deuda externa que en salud o educación. Es injusto que los países que menos han contribuido a la crisis climática sufran las mayores consecuencias y los mayores costos”.

Así las cosas, el Año Jubilar ofrece la ocasión de “responder a esta injusticia, en línea con la tradición jubilar de la remisión de las deudas. En este sentido, el Papa Francisco reclamaba a los países más ricos la condonación de la deuda como una cuestión de justicia. En el camino hacia la paz, los obispos españoles invitamos a sembrar semillas poniendo fin a la violencia y a la guerra, adoptando una nueva solidaridad, optando por la sobriedad, restaurando la solidaridad y caminando juntos, en sinodalidad”, ha manifestado.

Es por ello que, “hasta el 4 de octubre, acompañaremos la iniciativa ecuménica ‘Tiempo de la Creación’. Junto a la oración, pongamos en marcha iniciativas concretas que hagan perceptible la caricia de Dios sobre el mundo. Unidos, pues, a nuestro Señor, sembremos semillas de justicia para que florezca la paz. Contamos con su ayuda y con la intercesión de San Francisco de Asís, nuestro patrono”.