Aportación de Tomás Malagón a la formación de mujeres cristianas obreras

Ponencia impartida por Pino Trejo, militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y colaboradora de Noticias Obreras, el 6 de febrero de 2025, en la segunda sesión del curso 2024-2025 del Aula Rovirosa-Malagón del Instituto Superior de Pastoral de Madrid, dedicada a la figura de Tomás Malagón, uno de los grandes y más desconocidos referentes de la teología social en España, su el papel en la formación de mujeres cristianas obreras, así como su impacto en la HOAC-Femenina y en las Mujeres de Acción Católica. Malagón ayudó a transformar el papel de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, promoviendo su autonomía, conciencia crítica y compromiso con la justicia social
Índice
Introducción
Lo que a continuación voy a compartir con ustedes es solo una pequeña aproximación al título de esta charla. Primero porque el tema requeriría mucho más tiempo del que disponemos hoy; segundo porque sobre Tomás Malagón, se ha escrito bien poco, así que su teología y su contribución a la formación de militantes en el mundo obrero aún no se ha realizado ninguna investigación que ponga de relieve su gran aportación a la Iglesia y a la cultura obrera; y mucho menos la repercusión que tuvo el acompañamiento que realizó tanto a las Mujeres de Acción Católica como la Hermandad Obrera de Acción Católica Femenina (HOACF).
Así que intentaré acercarme lo más posible al tema central de esta charla, pero para ello es preciso que conozcamos un poco a D. Tomás, como así le llamaban en la HOAC; que entreveamos su teología; y que lo aterricemos en la formación que impartió a las mujeres católicas y obreras.
Hecha esta salvedad, nos adentraremos en su biografía pues su recorrido vital también marca su trayectoria como sacerdote, teólogo y consiliario.
Breve biografía
Nace en Valenzuela de Calatrava, Ciudad Real, el 15 de marzo de 1917, hijo de Marcelino y María. El mayor de cinco hermanos de una familia rural.
A los doce años, 1929, ingresó en el Seminario de Ciudad Real, lo que fue un acontecimiento social y religioso en el pueblo. A partir de 1933 continúa sus estudios eclesiásticos en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1934 muere su padre, su madre se queda sola con cinco hijos. Dos años después, muere su pequeña hermana Rosa.
En 1936, en verano, con 19 años, vuelve a Valenzuela cuando estalla la Guerra Civil y es movilizado por el ejército republicano y enviado al frente de las Alpujarras, como jefe de transmisiones y profesor de oficiales y suboficiales. Allí comparte trincheras con sus compañeros socialistas, comunistas y anarquistas que le transmiten las ansias de justicia y las aspiraciones de cambio de la clase obrera. Una noche, en un intenso bombardeo del ejército nacional, prometió que si salía con vida de allí se haría sacerdote y se dedicaría especialmente al apostolado obrero.
Terminada la Guerra, 1939, Tomás, retoma sus estudios en Comillas. Pero ya nada es igual. Él ha de transitar del “frente rojo” a un “seminario” de la España del nacionalcatolicismo.
En julio de 1943 fue ordenado sacerdote, celebra su primera Misa en Comillas y vuelve a Ciudad Real, celebrando Misa en Valenzuela el 31 del mismo mes, con gran revuelo social y religioso en el pueblo.
Integrado en la Diócesis, Tomás, se muestra como un sacerdote dinámico y brillante por su labor intelectual y pastoral, con una carrera eclesiástica brillante y con futuro: funda la Hermandad de Ferroviarios S. Rafael de AC; es nombrado Rector del Seminario, Profesor de Teología Dogmática y canónigo por oposición de la Santa Iglesia Prioral.
Hasta que llega una propuesta inesperada, en 1953, Rovirosa llega a Ciudad Real y le pide que acepte la Consiliaria Nacional de la HOAC en Madrid. Tomás, en un principio, la rechaza, pero: “al principio me negué… yo era profesor de teología, llevaba en la diócesis la AC de hombres y un grupo de ferroviarios. Me encontraba bien en mi trabajo. Pero tuve que ir a Infantes a predicar en la fiesta de Santo Tomás de Villanueva, santo que se distinguió por su opción por los pobres y esto me llenó de remordimientos, de manera que allí mismo escribí a Madrid aceptando”.
Fueron muchos los que no entendieron la decisión de Tomás, entre ellos la propia familia: “Tirar por la borda una posición adquirida con tanto esfuerzo para trabajar con cuatro obreros”.
El 14 de enero de 1954, toma posesión de su nuevo cargo como consiliario nacional de la HOAC. A partir de este momento Rovirosa y Malagón emprende una colaboración que llevará a muchas a afirmar que eran “una sola alma en dos cuerpos”. El primer fruto será el Plan Cíclico (1954-1956) y el segundo, la aportación teológica de D. Tomás.
En mayo de 1957, la jerarquía eclesiástica le dice a Malagón que la HOAC está en una difícil situación y que Rovirosa debe apartarse de la actividad pública de la HOAC. Y se le exige a Malagón que lo comunique al Pleno de la Comisión Nacional.
Una vez apartado Rovirosa, el blanco de las acusaciones es Malagón. Se le califica de heterodoxo, peligroso, afrancesado, inficionado por la nueva teología, temporalista…En 1963, Malagón tiene que abandonar la consiliaría de la HOAC, ante las presiones, las acusaciones, los informes sobre las actividades de la HOAC y sus militantes.
A partir de 1964, vive, como él decía, “en situación de excedencia forzosa”, y experimentando una “injusta marginación eclesial” y el rechazo de muchos que fueron sus discípulos, Malagón va a continuar su labor apostólica y de elaboración teológica. En este tiempo, colabora con la ZYX; el proyecto pedagógico Escuela-equipo,… También durante este tiempo se dedica a repensar y reformular su proyecto teológico afrontando los nuevos retos que, a la fe plantea la modernidad
En 1979, comienza a colaborar con la Comisión Nacional en las tareas de formación, elabora, dos cursillos: Espiritualidad cristiana y militancia obrera, e Identidad Cristiana, que van a ser las bases de la reconstrucción de la HOAC y que culmina con la elaboración del proyecto formativo de la HOAC.
En sus años finales colaboró activamente con la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (FRATER); también, se le encomienda la Dirección del Instituto Superior de Cultura Religiosa de Madrid, y da clases de teología en Granada y en Centro Teológico de Sevilla.
En 1980 Tomás Malagón junto a Julián Gómez del Castillo, ponen en marcha la primera Coordinadora Nacional del Movimiento Cultural Cristiano.
A partir del año 1981, comienza la reelaboración del Plan Básico de Formación Cristiana.
El 27 de febrero de 1984, el mismo día pero veinte años después que su amigo Rovirosa, fallece en Madrid.
Su teología
Hemos visto que su vida está marcada por acontecimientos que dejaron una profunda huella en Tomás: la guerra, la aceptación de la consiliaría nacional de la HOAC y que luego lo apartaran, la marginación, las injustas acusaciones, las incomprensiones… todo lo vivido ser convirtió en un acicate para profundizar en su reflexión teológica.
Lo primero que hay que destacar es que para él toda la teología es teología social. ¿Por qué?
- Primero por el carácter social de la materia de que trata la teología: el Mensaje tiene una dimensión social que le es esencial y que la teología debe desentrañar. “El mensaje cristiano es falseado cuando se prescinde de su dimensión social”, el cristianismo nos socializa, nos pone en plena comunión con los demás y nos humaniza y perfecciona la sociedad
- Segundo por el carácter social de la fe: la fe como virtud teologal que nos incorpora a la Iglesia; la fe es social porque nos infunde el vivir la vida social de la Iglesia; y además “nos obliga al respeto, a la comprensión, a la aceptación y a la colaboración con todos los hombres”.
- Tercero, el carácter social del método que utiliza. Él propone otro método para vivir la fe en la condición obrera: frente a la actitud apologética, dialogar con el mundo, especialmente el mundo obrero; abandonar los hábitos idealistas y atender a su cultura; superar el unilateralismo y valorar lo trascendente y lo histórico; abandonar el lenguaje abstracto y adoptar otro más inteligible; superar el clericalismo y servir al laicado; y poner toda la reflexión teológica al servicio de la promoción integral y colectiva del pueblo.
- Y cuarto: la finalidad de la teología está encaminada a la misión evangelizadora. Pero mirando a la persona de hoy para que pueda ser cristiana. Debe servir a la realización del plan de Dios en el mundo para que la persona cristifique todas las otras realidades.
Así es como él entiende que la teología es teología social no de lo social.
Contenido exclusivo para personas o entidades suscritas. Para seguir leyendo introduce tus datos o suscríbete aquí. Si no los recuerdas, haz clic aquí

Militante de la HOAC de Canarias