Mejores de lo que pensábamos

Mejores de lo que pensábamos
Toda crisis nos debilita y fortalece a la vez. Los tiempos duros nos prueban, nos muestran quiénes somos en realidad y suscitan nuevas fuerzas y capacidades que nos eran desconocidas.

Las familias se encuentran ante un desafío todavía mayor que el que sufrieron hace diez años por la «estafa financiera global» que causó una crisis económica e institucional. Aquella crisis fue un saqueo que mostró que nos habían vaciado nuestros patrimonios. En este caso, la crisis es un hachazo que impide la actividad económica. Todo depende de la resistencia –los ahorros y la solidaridad– que tengan las familias y empresas, y el esfuerzo posible para contraer el gasto. De nuevo la pelota está sobre el tejado de las redes familiares para poder superar este parón del mundo.

Las familias se enfrentan a escenarios diferentes. Los millones de familias a las que la pandemia ha hecho naufragar se encuentran en una situación catastrófica y su planteamiento es muy diferente al de la familia integrada que mantiene un círculo de seguridad alrededor de sus rentas y salud.

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